Cada vez más personas se plantean empezar terapia online, pero siguen apareciendo las mismas dudas:
- “¿Será igual de eficaz que la presencial?”
- “¿Podré conectar de verdad con la psicóloga por pantalla?”
- “¿Y si me da vergüenza verme en la cámara?”
En este artículo te cuento cómo trabajo yo las sesiones online, qué puedes esperar y en qué casos puede ser una buena opción para ti.
¿Es eficaz la terapia online?
La evidencia científica y la experiencia clínica nos dicen que la terapia online puede ser tan eficaz como la presencial para muchos problemas emocionales, siempre que se den algunas condiciones:
- Entorno privado y tranquilo.
- Buena conexión a internet.
- Un encuadre claro (horarios, duración, frecuencia).
- Un vínculo terapéutico seguro.
Lo más importante no es el formato (pantalla vs. presencial), sino:
- La calidad de la relación terapéutica.
- Sentirte escuchada, comprendida y respetada.
- Poder ir a tu ritmo, sin prisas ni juicios.
Ventajas de la terapia online
Algunas de las ventajas que más suelen valorar las personas que atiendo son:
- Comodidad: no tienes que desplazarte ni cruzar la ciudad.
- Intimidad: puedes estar en tu casa, con tu manta, tu té, tu espacio.
- Accesibilidad: si vives fuera de Madrid o te cuesta encontrar psicóloga especializada en trauma, apego o pareja en tu zona, podemos trabajar igualmente.
- Continuidad: si viajas, te mudas temporalmente o cambias de horario, es más fácil mantener el proceso sin interrupciones.
Para muchas personas, este formato hace que sea más sencillo sostener el compromiso con la terapia.
¿Para quién puede ser especialmente útil la terapia online?
La terapia online puede ser una buena opción si:
- Tienes horarios complicados y te resulta difícil acudir a consulta física.
- Vives en otra ciudad o en otro país, pero quieres trabajar con una psicóloga en Madrid.
- Te agota mucho el transporte, los entornos llenos de estímulos o los cambios de espacio.
- Prefieres hablar desde un lugar conocido y seguro para ti.
En mi caso, trabajo exclusivamente online, precisamente porque facilita que muchas personas puedan acceder a terapia que, de otra forma, no se permitirían por tiempo, distancia o energía.
Cómo son las sesiones online conmigo
Te resumo de forma sencilla cómo suelo trabajar:
Plataforma y duración
- Usamos normalmente videollamada (por ejemplo, Zoom o Google Meet).
- La duración estándar es de 50 minutos por sesión.
Antes de empezar, acordamos juntas:
- Día y hora fija (en la medida de lo posible).
- Frecuencia (habitualmente semanal al inicio).
Espacio seguro y ritmo propio
En las sesiones busco que sientas:
- Que puedes traer lo que te pasa, aunque no tengas aún las palabras exactas.
- Que no tienes que “rendir” ni justificar que lo estás pasando mal.
- Que podemos combinar lo cognitivo (entender) con lo emocional y lo corporal.
Trabajo desde una mirada integradora, con especial atención a:
- Trauma (experiencias difíciles, aunque no sean “extremas”).
- Apego (cómo te vinculas contigo y con los demás).
- Relaciones de pareja (dinámicas, comunicación, límites, conflictos).
Qué necesitas para tu primera sesión online
Para que la experiencia sea lo más cómoda posible, te recomiendo:
- Buscar un lugar donde puedas cerrar la puerta y sentir privacidad.
- Usar auriculares si hay gente en casa.
- Tener a mano agua, pañuelos, algo que te resulte calmante.
- Comprobar antes la conexión a internet y el funcionamiento de cámara y micrófono.
No hace falta que “lo cuentes todo perfecto” el primer día.
La primera sesión suele servir para:
- Conocernos.
- Entender qué te trae a terapia en este momento.
- Marcar objetivos realistas y a tu ritmo.
¿Y si me da vergüenza la cámara o no sé por dónde empezar?
Es muy habitual sentir pudor:
- Por verse en la pantalla,
- Por mostrar emociones,
- O por pensar que “no estás tan mal” como para pedir ayuda.
En terapia, esto también se puede hablar. No es un obstáculo, es parte del proceso.
Podemos:
- Empezar poco a poco.
- Darte tiempo para coger confianza.
- Ajustar la forma de trabajar a lo que necesitas (silencios, pausas, resúmenes, etc.).
Un cierre posible: darte permiso para probar
No tienes por qué decidir ahora cómo será tu proceso entero. A veces, el siguiente paso es solo probar una primera sesión y ver cómo te sientes.
Si sientes que la terapia online puede ser una opción para ti y quieres explorar cómo podría ayudarte en tu caso concreto, podemos dar ese primer paso juntas desde un espacio seguro, confidencial y adaptado a tu momento vital.
Psicologa General Sanitaria

